En medio de la trama, un adivino travestido le señala a un joven cura que en la rueda del devenir, ya todo escrito está. Nada nuevo bajo el sol, en términos bíblicos. Una certeza religiosa emitida por un brujo que predice a partir de pistas que le dejan las cenizas. Quizás allí, el guionista Tony Tost dejó una señal que es fácil de traducir: el que se mete a redentor, muere crucificado.
