Santiago (no) es Seattle. Sus calles húmedas de amanecer, huelen a tabaco barato. Leñadoras para patear el frío dos cuadras más allá, donde las sopaipillas humean y alivian la angustia. Spotify dice que aquí Alice In Chains y Soundgarden podrían entonar el himno patrio. ¡Cuánta amargura!, comentarían los matinales, esa gente insufrible que no sufre de pelotuda y empastillada.
